♠Capullo



Se estremece el estambre
al contener mis huesos,
al retener mi piel
dentro de sus pétalos,
se desgarra la gota
que acogía mi llanto
en su esencia,
la luna hoy no roza
sus océanos en mi paladar,
la sal rebota sobre la herida
y la capa de ozono se asfixia
en mis lánguidas piernas...













El tronco inexacto
se envuelve en mi,
van girando las venas
remeciendo mi superficie,
mi nevado latente,
no me deja succionar
la lava de su interior
el calor de lo impalpable,
hoy no puedo penetrar
en la constelación del deseo...














la caja musical
entona melodías punzantes,
desdobladas en las grietas
en vendavales
de perfiles salados,
hay sobrevive el violinista,
desgajando las cuerdas
los satélites moribundos
se enredan en la profundidad,
de un crepúsculo desdeñoso,
donde el sol flota,
y no tiene peso...













sigue el llenando con su magia
las fibras de mi pasado,
el desgano
de mi occiso atardecer,
persiste en alimentar
con delicadeza,
la cúspide del terror,
la escala expuesta
en la intimidad,
de sus placeres viajeros,
arrojados sin querer,
en mi afable sentir...













El puente se deshace
se inunda de lagos grisáceos
la plaga carcome
el destierro solitario
de la leve alma,
la voz se extingue
y la soledad descansa
dentro de un pozo sin fondo,
donde las sombras son amorfas,
y los respiros se diseminan
con el movimiento de las hojas...













Eclipses del corazón,
donde el amanecer
se disfraza de negro,
y las fases de amargura
se mecen en la gravedad
de mis tenues senos,
espanto sutil
entre las montañas,
la luciérnaga
se enreda en tus cabellos,
aguas negras donde
fenecen las estrellas
el granizo las congela...















En las perlas se esconden
las lagrimas abatidas,
golpeadas por las rocas del mar,
hay se arrancan sin querer,
las raíces afectivas,
los delirios de grandeza,
los anhelos manchados
con ingratitud,
solo queda
un instante de dolor,
expuesto a los rayos
de una estación de pesar...











Solo queda prendido
el racimo en los labios apagados,
la ira creciendo en el vientre,
el capullo sangrando
en un monte venusiano,
dulce pasión que quema,
que carcome el néctar,
del amor evocado,
alguien va lamiendo
los pasajes cercenados,
las rendijas sin claridad,
va acariciando
el cuerpo canela,
abrazándose van las siluetas
en el silencio polar...











Devorando el espasmo perdido,
saboreando el mismo fuego,
mis entrañas menstrúan,
se desfogan los poros
se extienden entre
las rosas negras,
cenizas que se humedecen
como el transcurso del tiempo,
con la caída de tus suspiros
que impactan en mis desvelos,
en mi mundo ensimismado
donde creo hallarte,
pero solo encuentro
cristales mojados
en el interior de mis pupilas...